ERMITA DE LA CANDELARIA
Ubicado en una ermita del siglo XV, el proyecto de Javier Campos fusiona historia mudéjar con una cocina cordobesa de excelencia. Servicio impecable en un entorno señorial único. Es el equilibrio perfecto entre producto local, tradición y elegancia en pleno corazón de Córdoba
Puntos Destacados
La Ermita de la Candelaria: alta cocina en un tesoro mudéjar del siglo XV
Comer en Córdoba siempre es un viaje en el tiempo, pero hacerlo en la Ermita de la Candelaria es, literalmente, sentarse a la mesa con la historia. Este restaurante no es solo un lugar donde se sirve comida; es un proyecto que recupera el patrimonio cordobés para ponerlo al servicio del paladar. Bajo el sello de Javier Campos, el espacio ha logrado equilibrar la solemnidad de una ermita del siglo XV con la calidez de la alta hostelería.
Un escenario con alma: historia y arquitectura
Ubicado en la calle Candelarias, muy cerca de la Mezquita-Catedral, el edificio fue originalmente una ermita dedicada a la Virgen de la Candelaria. Al cruzar el umbral, la vista se escapa inevitablemente hacia arriba: su artesonado mudéjar es una joya de la carpintería histórica que corona un espacio sostenido por pilares ochavados de ladrillo.
Este entorno, que respira la Córdoba más señorial, fue rescatado por Javier Campos (figura clave de la gastronomía local y exdirector de las Bodegas Campos) para crear un concepto donde la elegancia no es impostada, sino que emana de las propias piedras y maderas del lugar.
Experiencia gastronómica: el recetario local elevado
La propuesta de La Ermita es una declaración de amor al producto cordobés, ejecutado con una técnica que busca la excelencia sin artificios innecesarios. Algunos, imprescindibles de la casa:
Mazamorra: probablemente una de las mejores de la ciudad. Es espesa, fresca y con una potencia de sabor equilibrada. El contraste de la anguila y la manzana amontillada eleva el plato a otro nivel.
Pisto: es un pisto "seco", con el sabor del sofrito concentrado al máximo, y se termina en mesa frente al comensal, garantizando esa textura perfecta que se queda grabada en la memoria.
Rabo de toro: un clásico que aquí no falla. La melosidad de la carne, que se desprende del hueso con solo mirarla, demuestra el respeto por los tiempos de cocción tradicionales.
El broche de oro: para terminar, el helado de naranja con gelatina de Pedro Ximénez y tierra crujiente ofrece un perfil cítrico y dulce que actúa como el digestivo perfecto tras una comida contundente.
Referencias, críticas y rostros conocidos
Desde su apertura, el restaurante se ha convertido en el "place to be" de la burguesía cordobesa y de los visitantes que buscan huir de las "trampas para turistas".
La prensa especializada destaca la capacidad de Javier Campos para imprimir su sello de "maître a la antigua", donde el servicio es tan protagonista como la comida. Se resalta la honestidad de su cocina: aquí se viene a comer Córdoba, no a buscar experimentos moleculares.
Famosos y Personalidades: por sus mesas han pasado desde figuras del mundo del toro y la cultura flamenca hasta políticos y empresarios de renombre que buscan discreción y techos altos. Es habitual ver a personalidades que valoran la tradición, como miembros de la casa de Alba en sus visitas a la ciudad o artistas que actúan en el Festival de la Guitarra.
Detalles que Marcan la Diferencia
No todo es el plato principal. En La Ermita, el diablo (o el ángel) está en los detalles:
El pan: llega siempre calentito, un gesto sencillo que dice mucho del cuidado al cliente.
Flexibilidad: ofrecen medias raciones en gran parte de la carta, una opción inteligente para quienes quieren explorar el recetario sin limitarse a dos platos.
Servicio: es impecable, amable y con un asesoramiento honesto que te ayuda a no pedir de más.
Ficha técnica
Ubicación: Calle Candelaria Tipo de Cocina: tradicional cordobesa de mercado con toques de autor Chef/Dirección: Javier Campos. Precio Medio: 45€ - 65€ por persona. Ambiente: histórico, elegante, señorial. Ideal para celebraciones o cenas románticas. Servicios: opciones para celíacos, medias raciones disponibles, zona de barra y salón principal.