PIRIXEL
Entre picos de olas y el rugido del Atlántico, descubrimos el Restaurante Pirixel, un templo del producto gallego que es pura magia para los sentidos. Te cuento por qué este rincón con solera es la parada obligatoria para surfers y amantes de la buena mesa. Aviso: vas a terminar con hambre (y ganas de playa)
Puntos Destacados
Pirixel: donde el rugido del Atlántico se sienta a la mesa
Hay lugares que no se visitan, se experimentan. En plena playa de Barrañán (Arteixo), donde la costa coruñesa se vuelve salvaje y el horizonte parece no tener fin, se encuentra un refugio que ha sabido embotellar la esencia de Galicia: el restaurante Pirixel. No es solo una parada gastronómica; es el premio tras una mañana de olas surfeadas o el refugio perfecto para quienes buscan que el tiempo, por una vez, se detenga.
El escenario: la playa de Barrañán y el espíritu surfer
Barrañán es, por derecho propio, uno de los templos del surf en la zona de A Coruña. Sus picos consistentes y su entorno virgen la convierten en el patio de recreo favorito de quienes viven pegados a una tabla. Pero Barrañán también es intensidad: el viento, el olor a salitre y la fuerza de un Atlántico que aquí golpea con nobleza.
Es en este contexto de naturaleza indómita donde Pirixel cobra sentido. El local se funde con el paisaje. Comer aquí es estar en primera línea de playa, pero con la calidez de un local que te abraza mientras fuera el mar sigue su curso.
Un local con historia y solera
Hablar de Pirixel es hablar de tradición evolucionada. Este rincón tiene solera; no nació ayer. Es un local que ha visto pasar generaciones de vecinos de Arteixo y visitantes que buscaban el producto más fresco. Ha sabido transformarse, modernizando su propuesta y su estética, pero sin perder esa identidad de restaurante a pie de playa donde el mar no es solo el decorado, sino el que dicta las normas en la cocina.
Nuestra experiencia: un festival de producto galego
En nuestra visita, decidimos dejarnos llevar por lo que el mercado y la brasa mandaban. La cocina de Pirixel destaca por un respeto sagrado al producto: aquí no hay artificios que oculten la calidad, solo técnica para ensalzarla.
El mar a la brasa: comenzamos con unas almejas y navajas a la brasa. El toque del humo de la leña le da una dimensión distinta al marisco, manteniendo toda su jugosidad.
La pureza del langostino: las colas de langostino fueron una oda a la sencillez. Sabor intenso y textura firme. Producto en estado puro.
El protagonista: arroz de bogavante: si hay un plato que justifica el viaje, es este. Un arroz meloso, con el punto de cocción exacto y un sabor profundo que solo se consigue con un fondo bien trabajado. Lo mejor: el bogavante entero, presente y protagonista, pidiendo paso en cada cucharada.
El final dulce: como buenos "catadores", no pudimos elegir solo uno. El timbal de mascarpone es una absoluta delicadeza, pero la tarta de queso (de las de verdad, con sabor a queso) y el brownie de chocolate cerraron el círculo de una comida inolvidable.
Ficha técnica
Localización: Playa de Barrañán, s/n, 15144 Arteixo, A Coruña.
Especialidades: arroces (especialmente el de bogavante), pescados frescos y mariscos a la brasa.
Imprescindible: El timbal de mascarpone y las navajas a la brasa.
Reserva recomendada